Hola, ahorita estaba pensando que ojalá algún día pueda salir y conocer su ciudad -dice Ana en un tono inexpresivo con la mirada perdida- ¿que parte de su vida le gustaría que le cuente?
Bueno, usted mencionó antes que Gerardo estuvo casado -menciona Joaquín y mientras lo hace la mira a los ojos fijamente- y por cierto, yo también espero que mis superiores me autoricen su salida, claro, siempre y cuando resulte que usted no representa un peligro para nuestra ciudad.
-Ana observa y con un movimiento reflejo evita la mirada de Joaquín y voltea a ver al suelo- está bien, entiendo, no hay problema… -hace una pausa para terminar de digerir lo que acababa de escuchar- Gerardo nunca habló mucho sobre su esposa más de lo convencional, era lo que no decía y hacía lo que me indicaba lo mucho que la amaba, varios días a la semana iba a un lugar en lo alto, un mirador desde donde se veía una buena parte de la ciudad, lo supe porque varias veces lo seguí en secreto y lo veía desde lejos.
Lo que sí nos contó fue que su esposa en un principio no quería vivir en Bivalvia porque tenía que renunciar a ver a su familia, ella solo tenía una tía y una prima que vivían en Bivalvia con las cuales no se llevaba mucho pero que se volvieron más unidas con el tiempo, claro, Bivalvia no es tan aislada como para no poder comunicarse con nadie fuera de ella, lo malo es que todo lo que dijeras o escribieras era minuciosamente revisado por las autoridades antes de poder enviárselo a algún familiar fuera de la ciudad.
Esto me da cierta curiosidad... -dice Joaquín, hace una pausa y luego pregunta- ¿nadie intentó enviar algún mensaje en clave denunciando alguna cosa rara a alguien afuera?
Mm… pues la verdad -responde Ana- me imagino que sí lo intentaron pero al parecer nadie logró nada significativo, por lo menos no que nosotros hayamos descubierto, se supone que hacían una enfermiza revisión de todo lo que salía.
Pero hay algo que de repente recordé -dice Ana acompañando la frase con una sonrisa- Gerardo trabajaba con Julio, su ayudante en el aerobús, recuerdo que él es aficionado a la lotería, Julio pensaba que tenía suerte cuando Gerardo le compraba su boleto en una tienda cerca del mirador donde Gerardo iba a menudo, siempre decía que le hacía ganar a pesar que no siempre era así, -Ana vuelve a sonreír- la verdad no sé si era una excusa para no tomarse la molestia de ir a esa tienda, que a pesar de ser la más cercana en la cual vendían esa lotería no quedaba cerca de donde vivían. El caso es que Gerardo siempre le compraba su boleto, solo que al principio Gerardo se molestaba porque pensaba que jugar a la lotería es una pérdida de tiempo y dinero, pero se cansó de aconsejar a Julio y optó por seguirle la corriente, se cansó de decirle que era más lo que gastaba que lo que recuperaba cuando por fin ganaba, pero a Julio esto le entraba por un oído y le salía por el otro, el siempre se emocionaba cada vez que ganaba.
-Ana se queda un momento en silencio mientras se le iba borrando la sonrisa de su boca- Recuerdo el día que nos contó cuando su esposa había muerto, dijo que era un día normal, ella trabajaba en una fábrica y todos los días se venía en un aerobús hacia su casa.
-Joaquín interrumpe- ¿A entonces ella se regresaba en el aerobús que conducía Gerardo?
No -contesta Ana- era una ruta diferente la que cubría Gerardo, el caso es que de no ser por eso entonces probablemente Gerardo estuviera muerto… -Ana hace aquí otra pausa- porque ese día, otro aerobús que venía en dirección contraria perdió el control y se estrelló contra el aerobús en el que venía la esposa de Gerardo, ese día el aerobús venía lleno por lo que se registró una gran cantidad de muertos; algo que sí me llamó mucho la atención fue que nos contó que hicieron una barrera muy hermética alrededor del accidente lo que hizo que nadie pudiera acercarse siquiera para ver el desastre, recuerdo que cuando escuché la historia lo relacioné con unas teorías que habían sobre algunos eventos en la ciudad, que ese accidente no había sido como lo habían sacado en las noticias, hubo tanto hermetismo que se prestaba para pensar que algo ocultaban.
¿Pero hubo testigos que vieron el choque de los aerobuses? -pregunta Joaquín como esperando una la respuesta obvia-
Si lo hubo, pero fué solo una persona, a pesar de que era un lugar público, el vídeo que mostraron provenía de sus nano implantes, también nos contó Gerardo que en los alrededores no hubo tanto daño como el que se esperaría en un accidente así.
Oigame eso está bien raro -dice Joaquín- ¿entonces ustedes hicieron una averiguación más sobre esto cuando consiguieron la tecnología para no ser detectados por las autoridades? -pregunta Joaquín quien se nota más interesado en el tema por su mirada atenta-
Bueno -dice Ana mientras observa alerta la mirada de Joaquín- seguramente lo hubiéramos hecho de no ser porque Gerardo pudo ver de cerca el cadáver de su esposa horas después del accidente, también nos dijo que estuvo investigando con unos informes de los inspectores y resultó que en el otro aerobús venían unas sustancias tóxicas que se suponía traficaba el conductor, quien al verse comprometido porque lo descubrieran hizo una mala maniobra para escapar.
Pero claro, -añade Ana- no investigamos porque por un buen tiempo creímos que no había nada que descubrir sobre ese tema.
-Entonces Joaquín cierra diciendo- bueno, me imagino que entre más vea y me cuente, más iré entendiendo lo que pasó, por ahora es suficiente información para analizar y preparar en el informe, continuaremos mañana.
-PAGINA 14-

No hay comentarios.:
Publicar un comentario